Hurgaste la esencia que habita en mi espíritu: “Descubriste la mujer solitaria que habita
en la espuma del mar anhelante de soledades, expuesta implacablemente a la rutina del tiempo, a las
miradas de mil ojos, a los susurros del
viento; a las sombras de Ra”
Mujer solitaria amada del instante eterno
Mujer solitaria
preñada de sueños de espejos gloriosos,
serenos como el recuerdo de tus
anhelantes y dulces besos
Sueños de
espejos metálicos, incomprendidos, grises, vacíos sin habla
Con motivaciones
involuntarias.
Sueños de
espejos sumisos que alumbran la penumbra de mi ser
Sueños de
espejos consagrados al fuego sagrado
Sueños de
espejos sedientos de amor por ti
Sueños de
espejos que alimentan el recuerdo de un amor correspondido y devoto al aliento del instante eterno